El liderazgo es más que un título: es una forma de pensar y un conjunto de comportamientos que inspiran y guían a los demás. En Dennis Group, el liderazgo adopta muchas formas, y cada persona aporta un enfoque único a su puesto. Hablamos con cinco líderes de DG para conocer sus puntos de vista y sus consejos sobre lo que constituye un buen liderazgo.


“Un buen líder tiene una visión clara y sabe transmitirla con eficacia para inspirar y guiar a los demás hacia un objetivo común”.”

A lo largo de mi vida, he tratado de ser un buen ejemplo, amigo, compañero de trabajo y padre, sin darme cuenta de que todos estos roles tienen algo en común: el deber de liderar.

Analicemos qué significa esto y por qué es importante rodearnos de buenos líderes. Un buen líder tiene una visión clara y sabe transmitirla con eficacia para inspirar y guiar a los demás hacia un objetivo común. Demuestra un interés genuino por los miembros de su equipo, comprende sus necesidades y les brinda apoyo cuando es necesario. Un buen líder actúa con integridad y honestidad, dando un ejemplo positivo a los demás. Es digno de confianza y sabe comunicarse con eficacia, dar retroalimentación y resolver conflictos.

Los buenos líderes se adaptan rápidamente a las circunstancias cambiantes y se mantienen flexibles, tomando decisiones oportunas y bien meditadas, especialmente en situaciones difíciles. Empoderan a los miembros de su equipo delegando responsabilidades. Un líder solo es eficaz porque forma parte de un grupo; el liderazgo no puede existir en el vacío. La responsabilidad es una de las cualidades más importantes de un buen líder.

Convertirse en un buen líder es un proceso continuo de aprendizaje y crecimiento. No nací siendo líder y no siempre me considero como tal. A lo largo de mi vida y mi carrera he visto ejemplos tanto buenos como malos de liderazgo, lo que me ha ayudado a trazar mi propio camino y a definir mejor mi estilo de liderazgo. No existe un enfoque único para liderar un equipo; mucho depende de los miembros del equipo y de la situación en cuestión. No obstante, he aprendido aspectos clave que definen mi idea de lo que es un buen líder.

Lo primero en mi lista es la inteligencia emocional. Me esfuerzo por comprender y gestionar mis propias emociones, al tiempo que reconozco e influyo en las emociones de los demás. Los miembros del equipo que se sienten felices suelen rendir mejor. Dirijo teniendo esto en cuenta, no para crear un ambiente festivo, sino para escuchar, adaptarme, ofrecer retroalimentación y empoderar, todo ello mientras doy el ejemplo.

Cada día aprendo algo nuevo trabajando con los demás y manteniendo una mente abierta. El liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en guiar y apoyar a mi equipo para que dé lo mejor de sí mismo.


— Astrid Paredes


“Abordar cualquier reto con un enfoque investigativo, un espíritu de neutralidad y un enfoque orientado a la resolución es un objetivo constante”.”

Como responsable de un equipo en Dennis Group, suelo darle muchas vueltas a las cosas. Cuando reflexiono sobre mi equipo y mi eficacia, no suelo preguntarme: “¿Estoy siendo un buen líder?”, pero sí me hago muchas otras preguntas:

  • ¿Estoy dirigiendo a los demás como me gustaría que me dirigieran a mí?
  • ¿Estoy ofreciendo una orientación clara, transparencia y apoyo?
  • ¿Se sienten las personas satisfechas con sus funciones y se sienten escuchadas?
  • ¿Está mi departamento cumpliendo con sus obligaciones para con la empresa y actuando con integridad?
  • ¿Funcionan correctamente los flujos de trabajo?
  • ¿Cómo puedo mejorar las cosas?

Ser un buen líder implica muchos aspectos: buen criterio, comunicación clara, interés genuino en el desarrollo del equipo, la capacidad de aportar contexto y cohesión, y el deseo de salvar las diferencias cuando surgen. Incluso hay aspectos del buen liderazgo que, en última instancia, podrían resultar imposibles de definir.

Sin embargo, hay una cualidad que siempre tengo muy presente y que me ha librado de mucha negatividad innecesaria, al tiempo que me ha ayudado a seguir adelante: la capacidad de mantener la curiosidad.

Plantearme preguntas y cuestionarme las cosas, ya sea a mí mismo o al consultar con otros miembros del equipo o mentores, ha resultado útil en muchos aspectos de mi trabajo. Empezar cualquier desafío con un enfoque investigativo, un sentido de neutralidad y un enfoque en la resolución es una meta constante. En lugar de sacar conclusiones apresuradas o tener una reacción emocional, simplemente pregunto: “¿Por qué?”. Este tipo de mentalidad es y seguirá siendo un trabajo en progreso para mí, pero cuando se practica de manera efectiva, sigue dando frutos.

En palabras de Ted Lasso (quien a su vez citaba a Walt Whitman): “Sé curioso, no crítico”.”


— Diane Matuszek


“La capacidad de un líder para inspirar confianza, desarrollar el potencial y predicar con el ejemplo marca la diferencia a la hora de alcanzar el éxito tanto individual como colectivo”.”

Tras 25 años trabajando en Dennis Group, he descubierto que un buen líder inspira, orienta y empodera a los demás para alcanzar objetivos comunes. El liderazgo va más allá de la autoridad; consiste en dar un ejemplo positivo, demostrar integridad y generar confianza dentro del equipo. Un buen líder escucha atentamente al equipo, valora las diferentes perspectivas y fomenta la colaboración. Se comunica con claridad, proporcionando tanto orientación como apoyo, al tiempo que promueve un ambiente de transparencia.

Un liderazgo eficaz implica comprender las necesidades y motivaciones de las personas y ofrecer comentarios constructivos. Un buen líder reconoce las fortalezas de los miembros de su equipo, delega las tareas de manera adecuada y fomenta su crecimiento. Es flexible y capaz de tomar decisiones difíciles cuando es necesario, pero se mantiene abierto a aprender y evolucionar junto con el equipo.

El liderazgo requiere tener una visión y coordinar los esfuerzos del equipo para alcanzar esa visión. Un líder también debe velar por el bienestar de su equipo y crear un entorno seguro en el que las personas se sientan valoradas y motivadas por sus logros.

En definitiva, un buen líder fomenta una cultura de responsabilidad, en la que todos se sienten responsables del éxito del grupo. La capacidad de un líder para inspirar confianza, desarrollar el potencial y predicar con el ejemplo marca la diferencia a la hora de alcanzar el éxito tanto individual como colectivo.

En Dennis Group contamos con algunos de los mejores ingenieros y arquitectos del mundo, por lo que, a veces, un buen líder solo tiene que saber cuándo apartarse del camino.


— Scott Targos


“El aprendizaje es un viaje sin fin para un buen líder”.”

Cuando pienso en los buenos líderes, me parece que todos comparten rasgos similares. Quieren cuidar de las personas que los rodean. Quieren verlas dar lo mejor de sí mismas y crecer a medida que alcanzan el éxito juntos. Se conocen a sí mismos y utilizan esa autoconciencia para mostrarse auténticos en su forma de relacionarse con sus equipos. Escuchan activamente para comprender cada situación y utilizan esa información para tomar buenas decisiones en beneficio del equipo. Muchos de ellos definen la integridad como hacer lo correcto incluso cuando nadie está mirando.

Los buenos líderes se ganan la confianza de quienes los rodean gracias a su humildad y altruismo. Muestran gratitud por las contribuciones de los miembros del equipo. Hacen que el equipo rinda cuentas de sus compromisos. Entienden que el respeto hay que ganárselo, no se da por sentado.

El aprendizaje es un viaje sin fin para un buen líder. Una comunicación excelente le permite describir los retos que se avecinan, trazar una visión de cómo superarlos y elogiar a quienes han ayudado a superarlos. Su resiliencia suele ser una fuerza estabilizadora para el equipo, especialmente en tiempos difíciles. Un buen líder sabe que no se puede hacer todo solo y se esfuerza por influir en los demás para alcanzar el objetivo común.


— Rod Walker


“Las personas a las que diriges no son meros subordinados que existen para impulsar tu carrera. Tú estás ahí para apoyarlas y ayudarlas a convertirse en las personas que aspiran a ser y que tú sabes que pueden llegar a ser”.”

Ser un buen líder no consiste en dar órdenes a los demás para alcanzar tus propios objetivos. Las personas a las que diriges no son subordinados que existen para impulsar tu carrera. Tú estás ahí para apoyarlas y ayudarlas a convertirse en las personas que desean ser y que sabes que pueden llegar a ser. Hay un millón de formas de liderar, y el método concreto importa menos que la intención.

Hay algunos aspectos básicos a los que tienes derecho en cualquier relación —respeto, confianza, expectativas claras—, pero cada líder aporta su propia perspectiva, sus propias fortalezas y su carácter individual. Ser fiel a esos aspectos es mucho más importante que intentar cumplir con una versión idealizada del éxito o con una definición genérica de manual.

Lo importante es preocuparse por las personas a las que diriges y por los objetivos que intentáis alcanzar juntos. Cuando se tiene eso, lo que hay que hacer por tu equipo y por tu trabajo se vuelve evidente.

Puede resultar tentador equiparar el liderazgo con la autoridad, pero el hecho de que te otorguen autoridad solo te convierte en un gerente, no en un líder. Ganarte el respeto y la confianza de tu equipo y comprender la responsabilidad que conlleva esa confianza es lo que te convierte en líder. Te lo ganas creando un entorno en el que las personas quieran dar lo mejor de sí mismas. Ni siquiera tienes que estar en una posición de autoridad para ejercer un buen liderazgo. No se necesita autoridad para preocuparse por quienes te rodean y ayudarse mutuamente a alcanzar sus metas, crecer o crear ese ambiente constructivo. No necesitas el permiso de nadie para ser un buen líder.


— Jinmu Staddon